Cómo quitar el hipo al bebé: 6 consejos suaves y eficaces
Hacer pasar el hipo a un bebé: trucos suaves
¿Le preocupa el hipo de su bebé? Descubra soluciones suaves para aliviar estos espasmos frecuentes. Aprenda a prevenir estos episodios con hábitos adecuados: favorezca una posición semi-vertical durante las comidas, pausas para el eructo o biberones anticólicos, evitando los errores que nunca debe cometer.
Esta guía le revela 6 trucos sencillos para un alivio inmediato, noches serenas y un día a día tranquilo para su pequeño.
? Lo esencial a recordar: El hipo en el bebé, debido a espasmos del diafragma a menudo relacionados con la alimentación, es común y generalmente inofensivo. Gestos simples, como enderezarlo o hacerlo eructar, son suficientes para calmarlo. Tranquilícese: el 90% de los episodios desaparecen en 5 a 15 minutos sin intervención.
El hipo del bebé: ¿por qué es tan frecuente y hay que preocuparse?
El hipo es muy común en los bebés — e incluso en el útero. Es el resultado de una ligera inmadurez del sistema digestivo, que causa espasmos del diafragma, a menudo relacionados con una toma rápida, aire tragado o un cambio de temperatura. El bebé puede seguir durmiendo o bebiendo sin molestias.
Opte por gestos simples y naturales para aliviarlo, evitando métodos no validados. Descubra a continuación trucos eficaces para hacer pasar el hipo y los raros signos que deben alertar.
Nuestros 6 trucos suaves para calmar el hipo de su bebé
El hipo en el bebé es frecuente e inofensivo, pero puede preocupar a los padres. Afortunadamente, existen soluciones simples para aliviarlo. ¡Aquí tiene una caja de herramientas lista para usar!
- Cambiar su posición: Sostenga a su bebé contra usted, con la cabeza sobre su hombro. Esta posición vertical facilita la evacuación del aire atrapado en el estómago. A veces, un cambio de tumbado a sentado es suficiente para calmar los espasmos del diafragma.
- Ofrecer una toma: La succión estimula el nervio vago, regulando la respiración y relajando los músculos. Un biberón de agua o una toma tranquila puede interrumpir el hipo, siempre que se ofrezca sin precipitación para evitar que trague más aire.
- Hacerle eructar: Liberar el aire tragado es esencial. Manténgalo derecho, con la cabeza apoyada, y dele golpecitos suaves en la espalda. Un eructo alivia la presión sobre el diafragma y a menudo detiene las contracciones.
- Usar un chupete: El reflejo de succión calma al bebé y regula los movimientos del diafragma. Un chupete bien adaptado a su edad puede convertirse en un aliado valioso para calmar los hipos recurrentes.
- Hacer una pausa durante la comida: Si el hipo aparece durante la lactancia o el biberón, interrumpa unos minutos. Retome después a un ritmo más lento, asegurando una toma tranquila.
- Masajear suavemente su espalda: Golpecitos suaves o círculos en la espalda estimulan la relajación del diafragma. Esta técnica, asociada con un balanceo, transforma la molestia en un momento de complicidad.
Para saber más sobre las soluciones naturales, consulte los consejos de Ameli.fr. Recuerde que la paciencia es su mejor aliada: el hipo suele desaparecer solo, en unos minutos o hasta diez minutos.
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¿Cómo prevenir la aparición del hipo en el bebé?
El hipo es frecuente en los bebés, pero ajustes simples pueden reducir su frecuencia. Adoptando gestos preventivos, calmará a su bebé y limitará las molestias relacionadas con este fenómeno natural. Un ambiente tranquilo y hábitos alimentarios adaptados ayudan a limitar la ingestión de aire.
- Alimentar al bebé en calma: Un ambiente tranquilo evita la excitación excesiva, desencadenante del hipo. Evite los ruidos intensos o juegos antes de la comida para una toma más relajada.
- Adoptar la posición correcta: Coloque al bebé en semi-vertical durante la lactancia o el biberón. Esta postura limita la ingestión de aire y facilita la digestión. Colóquelo en línea recta para evitar la presión sobre el estómago.
- Hacer pausas regulares: Interrumpa la comida cada 5 minutos para hacer eructar al bebé. Esto libera el aire acumulado y reduce la presión sobre el diafragma.
- Verificar el material: Privilegie los biberones anticólicos y tetinas adaptadas para limitar la aerofagia. Los modelos con válvula anti-aire son particularmente eficaces.
- Mantener al bebé derecho después de comer: Mantenga esta posición 20 a 30 minutos después de cada toma. Esto favorece una buena digestión y evita que la leche suba.
Para estructurar estos momentos, consulte nuestros consejos para organizar un día tipo para el bebé.
Las falsas buenas ideas y errores que no hay que cometer
Frente al hipo del bebé, algunos reflejos heredados pueden ser peligrosos. Aquí están las prácticas que hay que evitar absolutamente.
? Asustar al bebé: ineficaz y estresante
Este método, a menudo transmitido de generación en generación, es contraproducente. Genera estrés para el bebé sin ningún efecto sobre el hipo. Es mejor mantener la calma y ser tranquilizador.
? Presionar la fontanela: riesgo grave
Las fontanelas, zonas blandas del cráneo, son frágiles. Una presión excesiva puede causar lesiones cerebrales. Se permite una manipulación suave, pero evite cualquier presión.
? Agua azucarada o infusiones: peligros comprobados
Para los bebés menores de 6 meses, estas prácticas presentan riesgos: desequilibrio glucémico, trastornos digestivos, dependencia precoz del azúcar.
? Confundir hipo y eructo: un error frecuente
El hipo (espasmo del diafragma) y el eructo (evacuación del aire) son diferentes. Favorezca siempre el eructo después de cada comida para evitar la incomodidad abdominal, aunque el bebé tenga hipo.
¿Cuándo hay que preocuparse y consultar a un profesional?
El hipo en el bebé es frecuente, relacionado con la inmadurez del sistema nervioso y los espasmos del diafragma, a menudo desencadenados por la alimentación o las variaciones de temperatura. Generalmente breve e inofensivo, no perturba al bebé. Sin embargo, ciertos signos merecen atención, especialmente si van acompañados de otras anomalías o se repiten.
- Hipo persistente (más de dos horas): Puede perturbar el bienestar del bebé, especialmente si es sistemático.
- Trastornos alimentarios o del sueño: Rechazo a comer, pausas frecuentes durante el biberón o sueño fragmentado.
- Otros síntomas: Vómitos en chorro (diferentes de las regurgitaciones ligeras), llanto intenso o fiebre asociada.
- Agitación o arqueamiento de la espalda: Posible signo de reflujo doloroso (RGE), a menudo acompañado de rechazo a la alimentación.
- Coloración azulada de la piel o los labios: Indica una falta de oxígeno, que requiere intervención inmediata.
Ante estas situaciones, no dude en consultar a un médico. Para consejos fiables sobre el RGE o los buenos reflejos a adoptar, el sitio del Seguro de Enfermedad Ameli.fr sigue siendo un recurso de referencia. Su vigilancia es esencial, porque los casos graves son raros, pero más vale prevenir que curar.
El hipo del bebé: un fenómeno natural que no hay que dramatizar
En los bebés, el hipo es un fenómeno común relacionado con la inmadurez del diafragma. Inofensivo, no molesta al bebé, que puede seguir durmiendo o jugando. Simples gestos — como mantenerlo derecho, ayudarlo a eructar u ofrecerle un chupete — suelen aliviarlo.
Para limitar su frecuencia, privilegie comidas tranquilas, evite el aire tragado y mantenga una temperatura estable. El sitio Ameli.fr recuerda que el hipo generalmente desaparece por sí solo antes de los 6 meses.
Un ambiente tranquilo refuerza su bienestar. Descubra cómo ayudarlo a dormir pacíficamente o explore nuestro universo Puericultura para un ambiente reconfortante.
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